Cada “quiosco” de venta tiene su particularidad. Comercializar “paco” durante las 24 horas era la característica especial del lugar que fue allanado por la División de Drogas Peligrosas de la Policía Federal en donde se secuestraron por lo menos un kilo de pasta base, cantidad para elaborar unas 1.000 dosis.
Ely es el nombre de la despensa que funciona en avenida Democracia al 100, a metros de la Avenida de Circunvalación y en la que existe una enorme pila de ripio con la que se indica que termina el pavimento. Los investigadores, al mando de los comisarios Ramón Hernández y Jorge Luján, recibieron denuncias de vecinos que allí se vendía droga.
Durante los dos meses que duró la investigación, los federales pudieron comprobar la versión y retratar y filmar la llegada de adictos, el diálogo con el dueño del local y la transacción. Con la autorización del juez federal Daniel Bejas, ayer irrumpieron en lugar. “Llegamos justo”, comentaron los uniformados.
Es que la presencia de los efectivos detuvo las obras que estaban cambiando los sistemas de seguridad donde funcionaba la despensa. Dos herreros estaban cambiando la puerta de ingreso al local por unas muchos más gruesa y con enormes trabas para impedir que el ingreso a la fuerza al lugar. “Lo hacen para que, en caso de un allanamiento, tengan tiempo para arrojar la sustancia a la casa de los vecinos, donde no podemos ingresar por una cuestión procesal”, explicó una fuente de la Federal.
Los federales tardaron varias horas en encontrar lo que habían ido a buscar. En la propiedad no sólo funcionaba una despensa, sino que además en el interior había un depósito y una vivienda de gran tamaño. Además del kilo de pasta base, los efectivos incautaron $12.000, armas, celulares y una balanza de precisión. En total, quedaron detenidos cuatro hombres acusados de ser los responsables del “quiosco”.
“Era hora que hicieran algo. Nos cansamos de denunciar a estos infelices. Los jóvenes que venían a comprarles robaban en la zona para poder juntar dinero”, dijo Margarita, vecina del lugar donde vendían drogas.
Mientras los policías realizaban el allanamiento, un joven que apenas si podía caminar por su estado de salud, intentó comprar “paco”. “Eso es lo que nosotros le decimos a las autoridades. Que los jóvenes de los barrios se están muriendo por esa porquería y nadie hace ni dice nada”, agregó la mujer.
Marcos, que se dedica a hacer changas, se detuvo para presenciar el operativo. “Era hora que caigan estos infelices. Ellos llenaron de muerte el barrio. No sólo porque matan de a a poco a sus clientes, sino porque los adictos son capaces de matar para tener plata y así poder comprar, Mientras los honestos sufrimos, ellos están de fiesta todo el tiempo”, se quejó el hombre que, al partir, gritó de alegría. Los jóvenes de la cuadra, en cambio, le gritaron “botón” y “entregador”.